¿Por amor al arte o a la vida?

El domingo pasado visitábamos el Forest Park de la ciudad de Saint Louis, Missouri. Fue maravilloso el poder contemplar la naturaleza en aquel bello lugar. Las mariposas y las libélulas volaban como si celebraran nuestra presencia. Las abejas continuaban con su labor cotidiana a pesar de ser día festivo, y en uno de los lagos, una familia de patos disfrutaba su desplazamiento sobre el agua, lo que a mi entender, la mantenía ajena a la temperatura inclemente de aquel día.

Los colores y diseños de las flores, las fuentes, las personas caminando, otras en bicicletas, algunas en botes paseándose sobre los lagos; invitaban a disfrutar de la armonía que se respiraba en el ambiente.

Treinta minutos después de haber llegado, la emoción aún persistía. Continuamos viendo cómo los niños jugaban metidos en una fuente gigante, mientras sus padres sonreían y compartían con familiares y amigos.

Seguimos nuestro camino y, mientras girábamos por error hacia una dirección distinta a la que dictaba el GPS, observamos algo que nos llamó mucho la atención: una escultura de metal en medio del verdor de la grama y árboles circundantes.

Dicha escultura en sí misma dice lo que representa, tal como podrán observar a continuación:

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Al mirar esta escultura, hice una pausa. Dediqué unos minutos a reflexionar y, como tratando de identificar qué habría motivado al artista detrás de esta obra, me hice la siguiente pregunta: ¿la habrá hecho por amor al arte o a la vida?

A simple vista, partiendo del lugar en el que se encuentra y la forma de la misma, pienso que abarca ambas cosas, ya que el artista hace honor a su labor de creador y, en este caso particular, según mi interpretación, invita a una reflexión sobre cómo sería nuestro planeta si algún día nos quedáramos sin árboles. A decir verdad, no me podría imaginar algo semejante, y menos ‘un bosque” repleto de “árboles de metal”. La vida simplemente sería insostenible.

Al mismo tiempo pensaba en voz alta: “pero si esta temperatura está tan alta con estos árboles aquí, no habría que ser físico ni matemático para saber que el infierno nos quedaría más que pequeño”.

Finalmente, me gustaría expresar lo que pienso acerca este “árbol metálico”. Pienso que el mismo podría ser usado como un símbolo para ayudarnos a recordar que debemos evitar dañar lo que nada nos ha costado y que nos beneficia en todo y a todos como habitantes de este maravilloso planeta.

 

Autor: Jed Cordero Pichardo

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El valor de las cosas

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Un acaudalado empresario se econtraba pasando sus vacaciones en el mar Caribe. Caminaba por la playa, cuando vio a un pescador amarrando su pequeño bote con presas de buen tamaño. El empresario elogió al hombre por la magnitud de los ejemplares obtenidos y le preguntó cuánto tiempo le había llevado capturarlos.

-Sólo un par de horas- respondió el pescador. El empresario le preguntó luego por qué no pescaba durante más tiempo, de modo que puediera sacar más pescados. Pero el pescador dijo que los peces que obtenía en dos horas le alcanzaban para cubrir las necesidades de su familia.

-Qué hace en su tiempo libre? -le preguntó el empresario.

-Comparto momentos con mi familia, toco la guitarra con mis amigos y disfruto del lugar donde vivo. Tengo la salud necesaria para vivir una vida tranquila.

El empresario se presentó a sí mismo: -Mire. Tengo un doctorado en economía en una de las mejores universidades del mundo. Con mi experiencia podría asesorarlo. Lo que usted debería hacer es invertir más tiempo a la pesca. Con los ingresos que le retribuyeren esas mayores ganancias podría comprarse un bote más grande, y con los ingresos de ese bote podría comprar más botes, hasta formar una flota pesquera. En vez de vender el pescado a un intermediario, podría ofrecerlo directamente a un procesador, y luego abrir su propia procesadora para controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Podría irse de este pequeño y perdido pueblo y trasladarse a una ciudad más importante, y hasta quizás, quién sabe, podría vivir en Europa o en los Estados Unidos, desde donde podría dirigir el crecimiento de su empresa.

El pescador se quedó un momento en silencio y luego preguntó:

-¿Y cuánto tiempo me llevaría hacer todo eso?

-Entre 15 y 20 años -contestó el empresario.

-¿Y qué sucedería luego?

El empresario sonrío irónicamente y dijo:

-Podrá ofertar al público las acciones de empresa. Así se convertiría en un magnate. Ganará millones…

El pescador seguía sin comprender.

-¿Y, luego, qué sucedería? -volvió a preguntar.

-Finalmente podría retirarse a un lugar tranquilo que le permitiera disfrutar de su familia, compartir con amigos y contemplar la naturaleza, libre de preocupaciones.

En ese momento, fue el pescador quien sonrió, mientras afirmaba:

-¿Acaso no es así como vivo ahora?

 

Referencia:
Citas y Frases Célebres de Todos los Tiempos: Página 283
Imagen original de Magic Minnie

Equivocaciones

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No se equivoca el río cuando, al encontrar una
montaña en su camino, retrocede para seguir
avanzando hacia el mar;
se equivoca el agua que, por temor a equivocarse,
se estanca y se pudre en la laguna

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco
para hacerse planta;
se equivoca la que, por no morir
bajo la tierra, renuncia a la vida.

No se equivoca el pájaro que, ensayando el primer
vuelo, cae al suelo; se equivoca aquel que, por temor
a caerse, renuncia a volar por la seguridad del nido.

No se equivoca el hombre que ensaya distintos
caminos para alcanzar sus metas; se equivoca aquel
que por temor a equivocarse nunca acciona.
Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que
ser hombre es buscarse a sí mismo cada día,
sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que, al final del camino, no te premiarán por lo
que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente.

El error más grande lo cometes cuando,
por temor a equivocarte, te equivocas dejando
de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.

 

Autor: Rabindranath Tagore

Imagen original de Les Kamni Moh Rechka Priroda

¡Siempre es bueno volver a casa!

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Regresar a tus orígenes de vez en cuando, puede regalarte cosas que jamás podrás comprar:

  • Compartir con los que son verdaderamente tuyos,
  • Reír con los que están condenados a amarte sin reservas,
  • Hablar con los que siempre te dirán la verdad aunque florezca el dolor,
  • Escuchar a los que nunca se cansan de esperarte,
  • Ver a los que siempre sonríen al recordar tu nombre,
  • Contemplar a los que nunca olvidan tus primeros pasos,
  • Abrazar a los que siempre lloran de alegría por ti,
  • Procurar a los que nunca te juzgan por ser distinto…

Por todo esto y muchas cosas más,

sea aquí o allá,

el mismo sentimiento me invade:

¡siempre es bueno volver a casa!

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de princessxena

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Ausencia

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Un poco de ausencia
presencia me ha dado
en lo querido,
en lo extrañado…

Un poco de ausencia
invita a mi alma
a no rendirse,
ni descuidarlo.

Un poco de ausencia
necesito
hasta encontrarme
conmigo mismo.

Un poco de ausencia
de aquel bullicio
que me aniquila
siguiendo un ritmo.

Un poco de ausencia,
no más ni menos,
mientras recojo
aquellos huesos
de sueños rotos
que sucumbieron
ante el afán

del desconcierto…

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen orginal de TEU10

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Viajeros

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He conocido al viajero
siempre tan solidario,
que sin buscar nada a cambio,
nunca niega su mano. 

He conocido al viajero
siempre simulador,
corriendo sobre los rieles
de un tonto interés;
que al llegar a su destino
abandona el vagón,
dejándolo vacío
y en total desolación.
Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de NewErRA
Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

¿Cómo obligo a mis sentidos?

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Quisiera ser un poeta de luces
y no de tempestades, pero
¿cómo obligo a mis sentidos
a ver algo distinto de lo que ellos perciben?

Las páginas desgastadas de los diarios,
las voces, algunas apagadas, otras ya sin fuerzas,
yacen a la espera de poder ser comprendidas.
El sentido de justicia mutilado
y sus podridos restos hablan sin parar,
mientras la decencia deambula nauseabunda
y condenada al olvido…

Quisiera escribir poemas de amor
y no de tristeza, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
en un pueblo tan oprimido?

Los santos que son malditos,
y los malditos ya canonizados,
no me dejan otro camino que usar
una pluma que destile pus,
pues este es el tipo de tinta
necesaria para poder describir
a estos indescriptibles señores de nombre,
y amos de la maldad.

Mi alma llora y mis manos tiemblan,
pero no por temor ni nostalgia,
sino de rabia, de esa que nace de la impotencia
al no poderse armar, pero no de violencia,
sino de coraje para poder enfrentar
a estas lacras sociales que, viviendo,
aniquilan la vida de muchos…

Quisiera ser un poeta de paz
y no de guerra, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
donde la igualdad está ausente
y la indiferencia se agiganta?

Hay un León nacido en la selva,
que se ha hecho rey en Quisqueya
y procura inmortalizarse
aunque la bella deje de ser bella,
pues para él, la única belleza es la que
“Reyna” en su nombre.

No hay quien pueda contra él,
según su ego y sus chupamedias.
Se ha creído lo más grande: el Mesías esperado,
pero estando más que claro,
sabe bien que es lo contrario.
Ha logrado en la tierra lo que
Lucifer no pudo en el cielo y
piensa que es suyo el paraíso de
Dios, Patria y Libertad:
cuna de Duarte, Sánchez y Mella…

Quisiera escribir versos de esperanza
y no de oscuridad, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
en un pueblo que muere
mientras otros celebran?

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de  JACQELINEla

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Lo que era y no es

Originalmente publicado en Enfoque Literario y Algo Más:

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El tiempo pasa y nos consumimos,

luego volamos para siempre y los marchitos recuerdos

como uvas pasas golpean la memoria,

entonces rememoramos la historia

y al mirar el campanario repican las campanas

y lo que era y no es, viene a ser la nada.

Ramón Danilo Cordero Rodríguez

Imagen original de  NJ2TX

Ver original

Después de la Tormenta

Trinidad Last Light

El saber que una tormenta se aproxima, por lo general, puede generar sentimientos tales como ansiedad, temor, desesperación, entre otros. Algunos podrían detenerse a usar la lógica y analizar de forma científica el por qué y cómo ésta se forma. Otros, simplemente podrían tener una interpretación basada en un propósito divino más allá de la destrucción que puede resultar de la misma.

Para los que hemos recibido una formación basada en principios cristianos, se nos hace muy difícil el no ver la presencia de Dios en cada cosa que nos sucede, aunque éstas sean captadas por nuestros ojos humanos como algo negativo.

En los meses de octubre y noviembre del año 2012, habíamos sido víctimas de dos tormentas, las cuales nos motivaron a guardar cada cosa de valor en bolsas plásticas, y así evitar que se perdieran producto de alguna inundación. Después de la primera tormenta (Sandy), nos dieron la noticia de que vendría una segunda (Athena), la cual no solo traería nieve consigo, sino que además había una alerta de inundación en toda la costa noreste de los Estados Unidos. Ante tal situación, decidimos dejar cada cosa en su lugar: las bolsas plásticas.

Después de haber tenido una semana llena de tribulaciones para mí, en términos personales, decidí (tres días después de la última) reorganizar todo en casa y de repente, al abrir una de las bolsas que contenían libros, leí este mensaje en el primero que tomé de la misma:

(…) Eres y serás lo que quieras ser. Solo tienes dos opciones: la cima y la sima. Todo está en tu mente.

Sé feliz, es lo más importante.

 Tu padre, Ramón D. Cordero R.

Al terminar de leerlo, el silencio no se hizo esperar, y con él, la impostergable reflexión de mi situación y la relación que guardaba cada elemento presente en esos días, pues para mí, todo estaba conectado.

Es este tipo de cosas, que algunos pueden llamar casualidad, que me hacen creer que hay tormentas personales necesarias para que podamos reorganizar nuestras vidas. Sin ellas, simplemente seguiríamos haciendo lo mismo sin tomar conciencia de cuáles deben ser las cosas que debemos cambiar.

Finalmente, quiero hacer uso de la expresión “después de la tormenta, viene la calma [paz]“, para decirles que no importa el nombre ni el tamaño de la (s) tormenta (s) que nos azote (n), siempre tendremos la paz que otorga el Creador de todas las cosas. Esa es la misma paz que surge después de las dificultades cotidianas, y la que debemos aprovechar para reflexionar sobre el curso de nuestras vidas y así poder darle un nuevo sentido o dirección.

 

 

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de one1mighty

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.