No es ORO todo lo que reluce

[En nombre del progeso, muchas veces se producen grandes daños al ambiente y a la sociedad]

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Ignacio acompañaba a su parde al río todos los días. Iban a pescar para comer y para vender. El río era generoso en peces.

Un día vieron pasar, por el camino paralelo al río, unos automóviles lujosos. Pocos meses después, una noche de verano intenso, concurrieron él y su familia a una fiesta en la plaza del pueblo. Por el escenario, adornado con banderas y globos dorados, desfilaron grupos musicales, bailarines y contorsionistas.

Finalmente, entre funcionarios vestidos con traje y corbata, el alcalde pronució un discurso inflamado de fervor y les dijo que, gracias a la mina de oro que iba a instalarse, el pueblo, por fin, iba a entrar en la historia del país.

Meses después, Ignacio y su papá encontraron las orillas del río colmadas por cientos de peces, ranas y cangrejos muertos. Y nunca más pudieron volver a pescar. Y los habitantes del pueblo emigraron o enfermaron. El pueblo se convirtió en un pueblo fantasma.

¿Qué había pasado?

La compañía minera había derramado cianuro (que se emplea para separar el oro de las rocas) en las aguas del río.

 

Fuente: Citas y Frases Célebres de Todos los Tiempos. Página 271.
Imagen original de Eremit

El Árbol de la Mentira

[adaptación de "El Conde Lucanor", de Juan Manuel]
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Un día, el Conde Lucanor le pidió consejos a Patronio, su consejero, sobre unos hombres que decían mentiras y lo perjudicaban. Patronio le contó, entonces, una historia sobre la Verdad y la Mentira.

“Una vez, la Verdad y la Mentira decidieron vivir juntas. La Mentira le propuso a la Verdad plantar un árbol, para que les diese frutas y disfrutar de su sombra en los días más calurosos. La Verdad, que se conforma con poco, aceptó aquella propuesta.

Cuando el árbol creció, la Mentira propuso a la Verdad que se lo repartieran entre las dos. Por medio de argumentos bellamente construidos, convenció a la Verdad que se quedara con las raíces. En tanto, ella correría el riesgo de quedarse con las ramitas, que podían ser cortadas o pisadas por la gente, o destruidas por los animales, o secadas por el calor, o quemadas por los grandes fríos. No así las raíces.

La Verdad se metió bajo la tierra. La Mentira permaneció sobre la tierra y, como es muy lisonjera, en poco tiempo se ganó la admiración de las gentes, pues su árbol comenzó a crecer y a echar grandes ramas y hojas; también nacieron flores muy hermosas y coloridas.

Muchos comenzaron a reunirse bajo su sombra. La Mentira se ganó la confianza de ellos y les enseñó a mentir. Así fue haciéndose poderosa.

Mientras ocurría esto, la triste y despreciada Verdad seguía escondida bajo la tierra, sin que nadie supiera de ella ni siquiera ir a buscarla. Y como lo único para alimentarse eran las raíces del árbol, se puso a roerlas hasta que las comió todas. Ocurrió, entonces, que el viento movió el árbol, que, como ya no tenía raíces, cayó sobre la Mentira y sus acompañantes y los hirió. Por el vacío que había debajo del tronco, salió la Verdad, y vio lo que les había ocurrido a los que habían seguido el camino de la Mentira”.

Cuando Patronio puso fin a su narración, le dijo al Conde Lucanor:

-Señor Conde Lucanor, la Mentira tiene grandes ramas y sus flores, que son sus palabras, son agradables y gustan mucho, aunque sean efímeras y nunca lleguen a dar buenos frutos. Por ello, aunque vuestros enemigos usen los halagos y los engaños de la mentira, evítalos, y no los imites, ni envidies la fortuna que hayan conseguido mintiendo, pues ciertamente les durará poco y no llegará a buen fin. Cuando se encuentren confiados, les sucederá como al árbol de la Mentira y a quienes se cobijaron bajo él.

Al Conde le agradó mucho el consejo de Patronio, siguió sus enseñanzas y le fue bien.

 Fuente: Citas y Frases Célebres de Todos los Tiempos. Página 323.
Imagen original de Margarita8as

¿Por amor al arte o a la vida?

El domingo pasado visitábamos el Forest Park de la ciudad de Saint Louis, Missouri. Fue maravilloso el poder contemplar la naturaleza en aquel bello lugar. Las mariposas y las libélulas volaban como si celebraran nuestra presencia. Las abejas continuaban con su labor cotidiana a pesar de ser día festivo, y en uno de los lagos, una familia de patos disfrutaba su desplazamiento sobre el agua, lo que a mi entender, la mantenía ajena a la temperatura inclemente de aquel día.

Los colores y diseños de las flores, las fuentes, las personas caminando, otras en bicicletas, algunas en botes paseándose sobre los lagos; invitaban a disfrutar de la armonía que se respiraba en el ambiente.

Treinta minutos después de haber llegado, la emoción aún persistía. Continuamos viendo cómo los niños jugaban metidos en una fuente gigante, mientras sus padres sonreían y compartían con familiares y amigos.

Seguimos nuestro camino y, mientras girábamos por error hacia una dirección distinta a la que dictaba el GPS, observamos algo que nos llamó mucho la atención: una escultura de metal en medio del verdor de la grama y árboles circundantes.

Dicha escultura en sí misma dice lo que representa, tal como podrán observar a continuación:

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Al mirar esta escultura, hice una pausa. Dediqué unos minutos a reflexionar y, como tratando de identificar qué habría motivado al artista detrás de esta obra, me hice la siguiente pregunta: ¿la habrá hecho por amor al arte o a la vida?

A simple vista, partiendo del lugar en el que se encuentra y la forma de la misma, pienso que abarca ambas cosas, ya que el artista hace honor a su labor de creador y, en este caso particular, según mi interpretación, invita a una reflexión sobre cómo sería nuestro planeta si algún día nos quedáramos sin árboles. A decir verdad, no me podría imaginar algo semejante, y menos ‘un bosque” repleto de “árboles de metal”. La vida simplemente sería insostenible.

Al mismo tiempo pensaba en voz alta: “pero si esta temperatura está tan alta con estos árboles aquí, no habría que ser físico ni matemático para saber que el infierno nos quedaría más que pequeño”.

Finalmente, me gustaría expresar lo que pienso acerca este “árbol metálico”. Pienso que el mismo podría ser usado como un símbolo para ayudarnos a recordar que debemos evitar dañar lo que nada nos ha costado y que nos beneficia en todo y a todos como habitantes de este maravilloso planeta.

 

Autor: Jed Cordero Pichardo

Copyright © 2014 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

El valor de las cosas

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Un acaudalado empresario se econtraba pasando sus vacaciones en el mar Caribe. Caminaba por la playa, cuando vio a un pescador amarrando su pequeño bote con presas de buen tamaño. El empresario elogió al hombre por la magnitud de los ejemplares obtenidos y le preguntó cuánto tiempo le había llevado capturarlos.

-Sólo un par de horas- respondió el pescador. El empresario le preguntó luego por qué no pescaba durante más tiempo, de modo que puediera sacar más pescados. Pero el pescador dijo que los peces que obtenía en dos horas le alcanzaban para cubrir las necesidades de su familia.

-Qué hace en su tiempo libre? -le preguntó el empresario.

-Comparto momentos con mi familia, toco la guitarra con mis amigos y disfruto del lugar donde vivo. Tengo la salud necesaria para vivir una vida tranquila.

El empresario se presentó a sí mismo: -Mire. Tengo un doctorado en economía en una de las mejores universidades del mundo. Con mi experiencia podría asesorarlo. Lo que usted debería hacer es invertir más tiempo a la pesca. Con los ingresos que le retribuyeren esas mayores ganancias podría comprarse un bote más grande, y con los ingresos de ese bote podría comprar más botes, hasta formar una flota pesquera. En vez de vender el pescado a un intermediario, podría ofrecerlo directamente a un procesador, y luego abrir su propia procesadora para controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Podría irse de este pequeño y perdido pueblo y trasladarse a una ciudad más importante, y hasta quizás, quién sabe, podría vivir en Europa o en los Estados Unidos, desde donde podría dirigir el crecimiento de su empresa.

El pescador se quedó un momento en silencio y luego preguntó:

-¿Y cuánto tiempo me llevaría hacer todo eso?

-Entre 15 y 20 años -contestó el empresario.

-¿Y qué sucedería luego?

El empresario sonrío irónicamente y dijo:

-Podrá ofertar al público las acciones de empresa. Así se convertiría en un magnate. Ganará millones…

El pescador seguía sin comprender.

-¿Y, luego, qué sucedería? -volvió a preguntar.

-Finalmente podría retirarse a un lugar tranquilo que le permitiera disfrutar de su familia, compartir con amigos y contemplar la naturaleza, libre de preocupaciones.

En ese momento, fue el pescador quien sonrió, mientras afirmaba:

-¿Acaso no es así como vivo ahora?

 

Referencia:
Citas y Frases Célebres de Todos los Tiempos: Página 283
Imagen original de Magic Minnie

Equivocaciones

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No se equivoca el río cuando, al encontrar una
montaña en su camino, retrocede para seguir
avanzando hacia el mar;
se equivoca el agua que, por temor a equivocarse,
se estanca y se pudre en la laguna

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco
para hacerse planta;
se equivoca la que, por no morir
bajo la tierra, renuncia a la vida.

No se equivoca el pájaro que, ensayando el primer
vuelo, cae al suelo; se equivoca aquel que, por temor
a caerse, renuncia a volar por la seguridad del nido.

No se equivoca el hombre que ensaya distintos
caminos para alcanzar sus metas; se equivoca aquel
que por temor a equivocarse nunca acciona.
Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que
ser hombre es buscarse a sí mismo cada día,
sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que, al final del camino, no te premiarán por lo
que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente.

El error más grande lo cometes cuando,
por temor a equivocarte, te equivocas dejando
de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.

 

Autor: Rabindranath Tagore

Imagen original de Les Kamni Moh Rechka Priroda

¡Siempre es bueno volver a casa!

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Regresar a tus orígenes de vez en cuando, puede regalarte cosas que jamás podrás comprar:

  • Compartir con los que son verdaderamente tuyos,
  • Reír con los que están condenados a amarte sin reservas,
  • Hablar con los que siempre te dirán la verdad aunque florezca el dolor,
  • Escuchar a los que nunca se cansan de esperarte,
  • Ver a los que siempre sonríen al recordar tu nombre,
  • Contemplar a los que nunca olvidan tus primeros pasos,
  • Abrazar a los que siempre lloran de alegría por ti,
  • Procurar a los que nunca te juzgan por ser distinto…

Por todo esto y muchas cosas más,

sea aquí o allá,

el mismo sentimiento me invade:

¡siempre es bueno volver a casa!

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de princessxena

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Ausencia

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Un poco de ausencia
presencia me ha dado
en lo querido,
en lo extrañado…

Un poco de ausencia
invita a mi alma
a no rendirse,
ni descuidarlo.

Un poco de ausencia
necesito
hasta encontrarme
conmigo mismo.

Un poco de ausencia
de aquel bullicio
que me aniquila
siguiendo un ritmo.

Un poco de ausencia,
no más ni menos,
mientras recojo
aquellos huesos
de sueños rotos
que sucumbieron
ante el afán

del desconcierto…

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen orginal de TEU10

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Viajeros

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He conocido al viajero
siempre tan solidario,
que sin buscar nada a cambio,
nunca niega su mano. 

He conocido al viajero
siempre simulador,
corriendo sobre los rieles
de un tonto interés;
que al llegar a su destino
abandona el vagón,
dejándolo vacío
y en total desolación.
Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de NewErRA
Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

¿Cómo obligo a mis sentidos?

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Quisiera ser un poeta de luces
y no de tempestades, pero
¿cómo obligo a mis sentidos
a ver algo distinto de lo que ellos perciben?

Las páginas desgastadas de los diarios,
las voces, algunas apagadas, otras ya sin fuerzas,
yacen a la espera de poder ser comprendidas.
El sentido de justicia mutilado
y sus podridos restos hablan sin parar,
mientras la decencia deambula nauseabunda
y condenada al olvido…

Quisiera escribir poemas de amor
y no de tristeza, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
en un pueblo tan oprimido?

Los santos que son malditos,
y los malditos ya canonizados,
no me dejan otro camino que usar
una pluma que destile pus,
pues este es el tipo de tinta
necesaria para poder describir
a estos indescriptibles señores de nombre,
y amos de la maldad.

Mi alma llora y mis manos tiemblan,
pero no por temor ni nostalgia,
sino de rabia, de esa que nace de la impotencia
al no poderse armar, pero no de violencia,
sino de coraje para poder enfrentar
a estas lacras sociales que, viviendo,
aniquilan la vida de muchos…

Quisiera ser un poeta de paz
y no de guerra, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
donde la igualdad está ausente
y la indiferencia se agiganta?

Hay un León nacido en la selva,
que se ha hecho rey en Quisqueya
y procura inmortalizarse
aunque la bella deje de ser bella,
pues para él, la única belleza es la que
“Reyna” en su nombre.

No hay quien pueda contra él,
según su ego y sus chupamedias.
Se ha creído lo más grande: el Mesías esperado,
pero estando más que claro,
sabe bien que es lo contrario.
Ha logrado en la tierra lo que
Lucifer no pudo en el cielo y
piensa que es suyo el paraíso de
Dios, Patria y Libertad:
cuna de Duarte, Sánchez y Mella…

Quisiera escribir versos de esperanza
y no de oscuridad, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
en un pueblo que muere
mientras otros celebran?

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de  JACQELINEla

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Lo que era y no es

Originalmente publicado en Enfoque Literario y Algo Más:

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El tiempo pasa y nos consumimos,

luego volamos para siempre y los marchitos recuerdos

como uvas pasas golpean la memoria,

entonces rememoramos la historia

y al mirar el campanario repican las campanas

y lo que era y no es, viene a ser la nada.

Ramón Danilo Cordero Rodríguez

Imagen original de  NJ2TX

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