¡Siempre es bueno volver a casa!

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Regresar a tus orígenes de vez en cuando, puede regalarte cosas que jamás podrás comprar:

  • Compartir con los que son verdaderamente tuyos,
  • Reír con los que están condenados a amarte sin reservas,
  • Hablar con los que siempre te dirán la verdad aunque florezca el dolor,
  • Escuchar a los que nunca se cansan de esperarte,
  • Ver a los que siempre sonríen al recordar tu nombre,
  • Contemplar a los que nunca olvidan tus primeros pasos,
  • Abrazar a los que siempre lloran de alegría por ti,
  • Procurar a los que nunca te juzgan por ser distinto…

Por todo esto y muchas cosas más,

sea aquí o allá,

el mismo sentimiento me invade:

¡siempre es bueno volver a casa!

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de princessxena

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Ausencia

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Un poco de ausencia
presencia me ha dado
en lo querido,
en lo extrañado…

Un poco de ausencia
invita a mi alma
a no rendirse,
ni descuidarlo.

Un poco de ausencia
necesito
hasta encontrarme
conmigo mismo.

Un poco de ausencia
de aquel bullicio
que me aniquila
siguiendo un ritmo.

Un poco de ausencia,
no más ni menos,
mientras recojo
aquellos huesos
de sueños rotos
que sucumbieron
ante el afán

del desconcierto…

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen orginal de TEU10

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Viajeros

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He conocido al viajero
siempre tan solidario,
que sin buscar nada a cambio,
nunca niega su mano. 

He conocido al viajero
siempre simulador,
corriendo sobre los rieles
de un tonto interés;
que al llegar a su destino
abandona el vagón,
dejándolo vacío
y en total desolación.
Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de NewErRA
Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

¿Cómo obligo a mis sentidos?

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Quisiera ser un poeta de luces
y no de tempestades, pero
¿cómo obligo a mis sentidos
a ver algo distinto de lo que ellos perciben?

Las páginas desgastadas de los diarios,
las voces, algunas apagadas, otras ya sin fuerzas,
yacen a la espera de poder ser comprendidas.
El sentido de justicia mutilado
y sus podridos restos hablan sin parar,
mientras la decencia deambula nauseabunda
y condenada al olvido…

Quisiera escribir poemas de amor
y no de tristeza, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
en un pueblo tan oprimido?

Los santos que son malditos,
y los malditos ya canonizados,
no me dejan otro camino que usar
una pluma que destile pus,
pues este es el tipo de tinta
necesaria para poder describir
a estos indescriptibles señores de nombre,
y amos de la maldad.

Mi alma llora y mis manos tiemblan,
pero no por temor ni nostalgia,
sino de rabia, de esa que nace de la impotencia
al no poderse armar, pero no de violencia,
sino de coraje para poder enfrentar
a estas lacras sociales que, viviendo,
aniquilan la vida de muchos…

Quisiera ser un poeta de paz
y no de guerra, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
donde la igualdad está ausente
y la indiferencia se agiganta?

Hay un León nacido en la selva,
que se ha hecho rey en Quisqueya
y procura inmortalizarse
aunque la bella deje de ser bella,
pues para él, la única belleza es la que
“Reyna” en su nombre.

No hay quien pueda contra él,
según su ego y sus chupamedias.
Se ha creído lo más grande: el Mesías esperado,
pero estando más que claro,
sabe bien que es lo contrario.
Ha logrado en la tierra lo que
Lucifer no pudo en el cielo y
piensa que es suyo el paraíso de
Dios, Patria y Libertad:
cuna de Duarte, Sánchez y Mella…

Quisiera escribir versos de esperanza
y no de oscuridad, pero
¿cómo obligo a mis sentidos a ver algo distinto
en un pueblo que muere
mientras otros celebran?

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de  JACQELINEla

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Lo que era y no es

Originalmente publicado en Enfoque Literario y Algo Más:

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El tiempo pasa y nos consumimos,

luego volamos para siempre y los marchitos recuerdos

como uvas pasas golpean la memoria,

entonces rememoramos la historia

y al mirar el campanario repican las campanas

y lo que era y no es, viene a ser la nada.

Ramón Danilo Cordero Rodríguez

Imagen original de  NJ2TX

Ver original

Después de la Tormenta

Trinidad Last Light

El saber que una tormenta se aproxima, por lo general, puede generar sentimientos tales como ansiedad, temor, desesperación, entre otros. Algunos podrían detenerse a usar la lógica y analizar de forma científica el por qué y cómo ésta se forma. Otros, simplemente podrían tener una interpretación basada en un propósito divino más allá de la destrucción que puede resultar de la misma.

Para los que hemos recibido una formación basada en principios cristianos, se nos hace muy difícil el no ver la presencia de Dios en cada cosa que nos sucede, aunque éstas sean captadas por nuestros ojos humanos como algo negativo.

En los meses de octubre y noviembre del año 2012, habíamos sido víctimas de dos tormentas, las cuales nos motivaron a guardar cada cosa de valor en bolsas plásticas, y así evitar que se perdieran producto de alguna inundación. Después de la primera tormenta (Sandy), nos dieron la noticia de que vendría una segunda (Athena), la cual no solo traería nieve consigo, sino que además había una alerta de inundación en toda la costa noreste de los Estados Unidos. Ante tal situación, decidimos dejar cada cosa en su lugar: las bolsas plásticas.

Después de haber tenido una semana llena de tribulaciones para mí, en términos personales, decidí (tres días después de la última) reorganizar todo en casa y de repente, al abrir una de las bolsas que contenían libros, leí este mensaje en el primero que tomé de la misma:

(…) Eres y serás lo que quieras ser. Solo tienes dos opciones: la cima y la sima. Todo está en tu mente.

Sé feliz, es lo más importante.

 Tu padre, Ramón D. Cordero R.

Al terminar de leerlo, el silencio no se hizo esperar, y con él, la impostergable reflexión de mi situación y la relación que guardaba cada elemento presente en esos días, pues para mí, todo estaba conectado.

Es este tipo de cosas, que algunos pueden llamar casualidad, que me hacen creer que hay tormentas personales necesarias para que podamos reorganizar nuestras vidas. Sin ellas, simplemente seguiríamos haciendo lo mismo sin tomar conciencia de cuáles deben ser las cosas que debemos cambiar.

Finalmente, quiero hacer uso de la expresión “después de la tormenta, viene la calma [paz]“, para decirles que no importa el nombre ni el tamaño de la (s) tormenta (s) que nos azote (n), siempre tendremos la paz que otorga el Creador de todas las cosas. Esa es la misma paz que surge después de las dificultades cotidianas, y la que debemos aprovechar para reflexionar sobre el curso de nuestras vidas y así poder darle un nuevo sentido o dirección.

 

 

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de one1mighty

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Nunca te canses

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Si algún día te cansas,
espero que sea de la rutina que amarga tus días,
del odio que te invita a gastar tus energías,
de los caminos transitados que no te llevan a ningún lugar,
de lo que te oprime,
de lo que te roba el aliento cada segundo,
de la lujuria que pretende esclavizarte,
de la hipocresía con la que a veces sonríes,
de la humillación a los demás cuando te sientes poderoso,
de pretender ser el centro de todo,
de sentirte la víctima en ciertas circunstancias,
de decir o hablar de cosas que desconoces,
de juzgar a otros,
de jugar al incomprendido,
en fin, de todo aquello que te hace sentir miserable…

Pero de amar, no.
Nunca te canses de amar,
de vivir la vida a plenitud,
de disfrutar de la compañía de los tuyos,
de escuchar las voces de quienes te alegran el alma,
de todo lo que te invita a ser feliz,
de eso, nunca te canses…

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen original de ancasimona

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.

Se nos va

Se nos va...

Se nos va
y no lo pensamos
ni lo notamos;

sin antes reírnos,

sin antes mirarnos…

Se nos va
y no nos decimos
las cosas hermosas
que realmente sentimos.

Se nos va
como un viento
sin recuerdo,

sin dolor,

ni pena.

Se nos va,
y el brillo de tus ojos
se diluye en ese silencio sin paz
que yace en el vacío sin fin

que nos queda…

Se nos va,
y no hacemos nada
para cambiar.
Y nos deja

sin ti,

sin mí…

Se nos va,

Sí, ¡se nos va!

La vida se nos va…

Autor: Jed Cordero Pichardo
Imagen de fondo original de Frozen_Dandelion

Copyright © 2013 El Rincón de Jed. Todos los Derechos Reservados.